27/01/08
Nos movemos
Ha pasado mucho tiempo desde que escribí mi último comentario, tiempo dedicado principalmente a la bíblica maldición de trabajar como un burro (cada cual según su naturaleza), pero también a ver el mundo con el distanciamiento que otorga el estar inmerso en alguna actividad absorbente.
Lógicamente y dado que la cabra siembre tira al monte, no he podido evitar observar, casi como un espectador, a nuestro pequeño gran mundo del BDSM.
Visto desde fuera, el BDSM se percibe como un movimiento en clara expansión. La estética se ha introducido en la publicidad, la televisión, la moda (Elle, Noviembre 2007), y todo parece indicar que la base social de personas practicantes o al menos interesadas en alguno de los juegos o prácticas, crece día a día.
Esta sería la cara, pero como es de suponer, también hay una cruz.
El otro lado
En lo social, tenemos una iglesia altamente beligerante con quienes no sigan sus principios, y nosotros somos lo más parecido al mismísimo Lucifer. Cuentan con una amplia base de fanáticos seguidores y el apoyo de un importante partido político. De la competencia religiosa, solo podemos esperar que promuevan la vuelta a las hogueras y del progresismo político de la izquierda dominante, poco podemos esperar.
En el resto de la sociedad, y a pesar del aumento de quienes se acercan a nuestro pequeño mundo, aun quedan demasiadas personas que nos ven como enfermos, peligrosos o enfermos peligrosos. Sin duda aun estamos lejos de que se nos vea con la misma naturalidad con la que se empieza a ver a colectivos tradicionalmente perseguidos como los/as homosexuales.
Claroscuros
Como todo movimiento en expansión, el nuestro recibe nuevas adhesiones, se hace más popular y poco a poco se socializa. Esto que parece bueno, y seguramente lo es, también tiene su contrapartida.
La facilidad de acceso a foros, blogs, fotografías y videos, está haciendo que muchas personas encuentren en el BDSM, una forma de entretenimiento vacía de contenido y en el muchos casos, entre los/as más jóvenes, una forma de rellenar la necesidad de una figura autoritaria que deberían haber encontrado en su casa y escuela.
Todas estas incorporaciones, que denominaré “transversales“, tienen como efecto positivo la normalización de nuestro movimiento.
En el lado negativo, nos encontramos con que una parte de estas personas no están dispuestas a seguir las mínimas normas de etiqueta o de seguridad.
Se me dirá, que las normas de etiqueta han quedado obsoletas, que los tiempos cambian y que hay que adaptarse. Probablemente sea cierto, pero no puedo evitar pensar que se pierde algo bonito.
No soy fumador, pero cuando veo a la gente fumar pitillos convulsivamente y lo comparo con el disfrute pausado fumador de pipa, no puedo evitar pensar que sólo el último lo disfruta, igual que el que degusta una copa de un buen crianza frente al beodo de deglute el alcohol sin disfrutarlo.
Con el BDSM, me ocurre lo mismo. Una buena educación, las formas, la correcta etiqueta que distingue a amos/as de sumisos/as, dota del adecuado complemento, el ropaje que da calor a las relaciones entre personas que desde su diferente posición, comparten un lugar común.
Confundir el respeto en las formas que algunos/as sumisos/as otorgan a los/amos/as con algún tipo de entrega gratuita es no entender nada.
A lo mejor, todo esto no son más que lucubraciones de alguien que empieza a valorar algunas formalidades que antes no valoraba tanto.
Aunque según mi esclava, solo se trata del efecto de la “viejuz”. ¡Que paciencia tengo que tener, Señor!
Saludos a todos/as
S.H.Alberto
20:25 Permalink | Comentarios (3) | Trackbacks (0) | Email esto


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Comentarios
Hola señor Alberto, espero que este bien y le doy la bienvenida, me alegro mucho encontrar su mensaje en mi e-mail.
Yo como esclava adoro a mi Amo, pero considero que el respeto tanto mio hacia el (obiamente) y de el hacia mi es muy importante en la coservacion de nuestra relacion, creo que ninguna clase de relacion sobrevive sin respetuo muto.
No hay nada de malo en lo conservador en seguir las reglas de la seduccion en entregarse plenamente.
Mi vida cambio plenamente el dia que mi Amo me dio la primera orden y yo solo obedeci, Amo a primera vista, jajajaja, el tambien tiene una paciencia de santo.
Un abrazo calido para todos. Un beso para mi Amo Andres.
Anotado por: Sandra | 29/01/08
Lo primero, me alegro de volver a leeros.
Estoy de acuerdo con casi todo...
La "globalización" del bdsm tiene, evidentemente matices de todos los colores. Uno de los que más me preocupan sigue siendo que hay mucha gente que se cree "Amo/a" porque le gusta mandar y que le obedezcan (toma, y a mí!, si no, que les pregunten a mis hermanos, jajajajajja). Hablando en serio, no se es Amo/a por dar órdenes, ni se es sumiso/a por obedecer. Si no se entiende, sin la parte psicológica (y afectiva!) se pierde mucho. Por otra parte, algunos desalmados lo utilizan para aprovecharse de gente incauta e insensata, o quizá simplemente inmadura. Para mí, ese es el gran peligro.
Respecto a las formas, considero que son importantes. No digo que lo sean todo, pero son importantes. Quizá yo, con menos edad, también sea un poco carca... ¡qué le vamos a hacer! Pero no se come igual una hamburguesa (aunque me gusten) que un solomillo o caviar Beluga, por mucho que a todos nos guste coger con los dedos las patatas fritas recién salidas de las sartén. No se bebe igual un vino en tetrabrick que un vino de bodega... Ser felices no implica perder las formas (y a la inversa: mantener las formas no impide ser feliz, sino que además, le proporciona un marco y escenario más valioso).
Me enrollo, disculpad.
Un saludo a ambos.
Anotado por: markab{Des} | 01/02/08
Sandra, markab,
Me alegro de leeros, poco a poco espero poder retomar el ritmo normal.
Además, si todo sale bien, en unos meses habrá novedades.
Besos
Anotado por: S.H.Alberto | 03/02/08
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