06/01/07

Otro Punto de Vista

        Los y las que habitualmente me honráis siguiendo este blog, habréis podido leer las tremendas amenazas y los insultos que hace poco recibí.

      Como aquel triste episodio quedó zanjado con las correspondientes disculpas por parte del autor,  he tomado la decisión de borrar el artículo.

      No obstante, el que todo haya quedado aclarado no me quita el mal rato pasado, las vueltas a la cabeza, el preguntarme que habría hecho para que me insulten o para que envíen el blog a la Guardia Civil. ¡Con lo que impone pensar en verde! L.

     Pero antes de seguir, quizá sea buena idea, contar grosso modo lo que ocurrió.

        ■ Un par de jóvenes muchachas de unos 20 años, se interesan por la sumisión.

        ■ Después de un tiempo, se ponen en contacto con alguien que se identifica como amo y que les saca unos 30 años.

        ■ Las muchachas, según su madre y tía, empiezan a mostrar un comportamiento extraño, con episodios de ansiedad, excesivamente pendientes de las llamadas de teléfono de “su amo”.

        ■ Su madre se entera de la situación, se desespera y con la colaboración de un familiar, inician la búsqueda de ese amo, que al menos en su opinión, está haciendo tanto daño a las muchachas.

    Cuando recibí los insultos, amenazas y las peticiones o exigencias de que dejase de hacer algo que no estaba haciendo, no conseguí entender absolutamente nada. Por suerte esta madre decidió probar a agregarme al Messenger e intentar un dialogo directo al tiempo que yo, pensando en forma parecida, opte por aceptarla y saber que quería en vez de rechazarla.

    Este dialogo, fue definitivo para resolver la situación, pero sobre todo para recordar que hay otras personas, que no nos conocen, no nos entienden y a las que tampoco nosotros hacemos los esfuerzos necesarios para comprender.

   Con frecuencia escribimos y nos quejamos de que no somos entendidos ni aceptados. Ocultos en nuestros refugios cibernéticos, hablamos entre nosotros, nos contamos una y otra vez las mismas cosas y en materia sexual nos relacionamos de una forma en exceso endogámica.

   Pero, ¿y los demás?, ¿Nos preocupan esos padres que ven como sus hijos y especialmente sus hijas, quieren ponerse en manos de un “amo/a” que las azote, utilice sexualmente o las someta a todo tipo de prácticas de difícil beneplácito?

  ¿Acaso, estando nosotros mismos dentro de este mundo, no estaríamos preocupados si nuestros/as hijos/as quisieran iniciarse como sumisos?.

   Creo sinceramente, que se nos da bastante mejor quejarnos de lo incomprendidos que somos, que comprender a los demás.

   En lo que a mi respecta, esta experiencia me ha servido para hacerme algo más sensible, mas comprensivo con las familias de quienes se quieren iniciar.

  Hace ya unos días que invité a esta madre, a escribir sobre su experiencia, a contarnos su sufrimiento, su miedo, su búsqueda. Deseaba que ella, que se había encontrado de bruces con este mundo, y veía como sus niñas se introducían incomprensiblemente en algo que a sus ojos se presenta inquietante y peligroso, nos lo contase con la pasión y el sentimiento que solo una madre puede poner.

  Desgraciadamente a día de hoy, no solo no he recibido el texto, sino que ni siquiera tengo una respuesta a mi invitación.

  Espero que se deba a que lo está preparando o anda muy atareada, porque creo que testimonios como el que ella puede aportar, serían muy beneficiosos en nuestra comunidad al tiempo que con algo de suerte podría encontrar el apoyo y la respuesta de alguna otra persona que haya pasado por su misma situación.

  En la esperanza de poder leer pronto a esa madre, o por que no, a sus niñas, me despido de todos/as.

 S.H.Alberto