24/12/06
Navidad
No, no y no. Este año lo tenía clarísimo, la militancia laica estaría por encima de convencionalismos, así, que sintiéndolo mucho (o quizá no), no pensaba felicitar la dichosa navidad a nadie. Al fin y al cabo, que celebremos el aniversario 2006º (¿segundo milésimo sexto?) del nacimiento de un individuo (por muy importante que sea), que ni nació hace 2006 años, ni lo hizo en diciembre, no debería ser motivo para tanta hipocresía.
Porque a ver. ¿Que razón nos lleva a escupir un ¡Feliz Navidad! al cabrón de nuestro jefe? Si lo que queremos decir es ¡ a ver si me toca un buen pellizco en la lotería y te vas a tomar por.....!
O, por cambiar de tema. Que pasa, que ahora cuando ves a una niña monísima, ¿ya no pensamos lo bella que se vería desnuda y colgadita esperando tus atenciones?.
Pues resulta que no. Me explicaré.
Hace unos días, en una de las pocas ocasiones en las que estaba tranquilamente sentado, tuve la ocasión de observar con detenimiento las hermosas formas de una joven morena de unos 25 años, con un cuerpo bien formado y uno de esos culos firmes bien constituidos, que hacen que uno crea que quizá sí existe Dios.
El caso es que en esos piadosos pensamientos andaba yo, a punto casi de ganarme el cielo, cuando la mente, sin duda influida por algún diablo o diablesa, se empeñó en hacerme imaginar con una fusta en las manos, presto a calentar ese bonito y ahora desnudo culo, cuando descubrí que la navidad también me afectaba.
Sí, como lo leen, porque la hermosa criatura estaba colgada de un par de argollas que colgaban del techo, al tiempo que las piernas estaban adecuadamente separadas gracias a la acción de una barra. Y ¿Dónde está lo navideño?, se preguntarán. Pues en que en esta demoníaca visión, tanto las argollas como la barra de las piernas, estaban forradas con espumillón, la joven, llevaba un gorro de esos de Papá Noel, y de sus pezones colgaban pequeñas cajitas de regalo, sujetas por un pequeño arco metálico que los atravesaba.
Así, que ya ven. Hasta los más incrédulos estamos infectados por el virus de la navidad, dicho lo cual, solo me queda desear a todos y todas (o todas y todos, que con tanta sandez con el idioma y lo políticamente correcto uno ya no s
abe como escribir), que disfruten de unos días de paz y sosiego y para el año que viene lo mejores deseos para todos. Eso sí, cuidado con lo que se ansía, podría hacerse realidad.
Como es Navidad y estoy generoso, les envío miles de besos, abrazos y azotes.
Sírvase cada cual según su gusto y naturaleza.
S.H.Alberto
P.D. Ha regresado mi neka, de visitar a su familia y a poco me pega por no agregar sus deseos y felicitaciones. Pues menos mal que el amo soy yo, que sino......... ;-)
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